Una tarde de lluvias primaverales, cuando viajaba sola hacia Barcelona conduciendo un
automóvil alquilado, María de la Luz Cervantes sufrió una avería en el desierto de los Monegros. Era una mexicana de veintisiete años, bonita y seria, que años antes había tenido un cierto nombre como actriz de variedades. Estaba casada con un prestidigitador de salón, con quien iba a reunirse aquel día después de visitar a unos parientes en Zaragoza. Al cabo de una hora de señas desesperadas a los automóviles y camiones de carga que pasaban raudos en la tormenta, el conductor de un autobús destartalado se compadeció de ella. Le advirtió, eso sí, que no iba muy lejos.
— No importa — dijo María—. Lo único que necesito es un teléfono.
Apreciada Jorgelina
ResponderEliminarMe pareció muy interesante su artículo sobre "Un día de estos".
Creo que es una buena historia, es algo que pasa muy a menudo en mi país.
Llegúe a su blog porque tiene la palabra E- learning en sus intereses.
Nosotros hacemos fácil la capacitación virtual (www.cenek.com) y debatimos nuestros principios pedagógicos en el blog Juanito aprende (juanitoaprende.blogspot.com), la invitamos para que nos visite y nos de sus comentarios.
Yudy Marín
Cenek
juanitoaprende@cenek.com